jueves, 18 de abril de 2013

reservado, sospechoso, romantico


Recuerdo la noche cuando mi novia descubrió que había mentido de mis paraderos. Volví a casa, mucho más tarde que normalmente, no pude borrar una sonrisa de mi cara. Fue a las diez por la noche y al entrar en casa, mi novia me confrontó. Me preguntó dónde estaba y ella gritó que estaba preocupado. Me enfadó que tanto pronto como entre en casa, enfrenté un interrogatorio. Ella siempre estaba sospechosa de yo, creyendo que yo estaba con otras mujeres. Lo más sospechosa ella, lo más tentando estaba a hacerme infiel. Le dice que estaba visitando a mi hermana y nada más. Ella exigió ver mi móvil pero lo escondí en mi bolsillo. Mi novia ya supo los paraderos de mi hermana porque le llamó por teléfono luego mi historia no tuvo con qué justificar una acción. Segué a negar sus acusaciones. Mi novia me dio su espalda y comenzó a andar hacia las escaleras. Le grité en desesperación.

Me puse de rodillas y saqué el anillo de mi bolsillo, el mismo que mi móvil, y abrí la caja. “Discúlpame por llegar tarde, tuve que desviar para comprar algo….” Pues con una voz tartamudea, le pregunté las tres palabras “¿quieres casarte conmigo?”.

2 comentarios: